Al fin y al cabo La Bañista es una madre. Creó y crió a estos pequeños con amor pero también con disciplina. Desde el primer momento comprendió que son diferentes el uno del otro y reconoció en cada uno de ellos cualidades distintas y particulares. Hoy esta mamá nos regala una foto familiar de todos sus hijos y nos dice que está muy orgullosa de ver que tras la etapa de maduración se han convertido, todos y cada uno de ellos, en jabones de bien.